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Ofenderse
“Y aconteció que al transcurrir el tiempo, Caín
trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. También
Abel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y
de la grosura de los mismos. Y el Señor miró con agrado
a Abel y a su ofrenda, pero a Caín y su ofrenda no miró con
agrado. Y Caín se enojó mucho y su semblante se demudó.
Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Por qué estás
enojado, y por qué se ha demudado tu semblante? Si haces bien, ¿no
serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta
y te codicia, pero tú debes dominarlo.” (Génesis
4:3-7 LBLA)
Caín es el padre de los ofendidos.
¿Qué Significa Sentirse Ofendido?
Sentirse ofendido significa que a usted le han herido sus sentimientos,
que usted está triste, enojado, apesarado, dolido, molesto, decepcionado,
o alterado, pero también significa que en gran medida, usted tiene
un desacuerdo emocional con lo que le han hecho o dicho, y que usted
toma esa acción como algo personal (sea que haya sido así o
no).
Sentirse ofendido significa que usted siente que lo han tratado de manera
injusta, o por lo menos que lo han tratado en una manera inaceptable
o indeseable para usted, y hasta de forma imperdonable. Usted no estará satisfecho
hasta que haya alguna clase de compensación, aunque sea una disculpa.
Aun entonces, podría no quedar tranquilo, aunque oiga la voz de
Dios como le pasó a Caín.
Sentirse ofendido normalmente significa que usted asume ciertas motivaciones
por parte del ofensor, y usted reacciona a lo que ha sucedido como a
algo que podría o debería haberse evitado.
Sentirse ofendido es todo lo opuesto al perdón. El perdón
significa que usted le perdona a otro sus ofensas contra usted, mientras
que sentirse ofendido significa que usted guarda un rencor (como Caín
con Abel), aun cuando no había intención de ofensa (como
Abel con Caín).
¿Se Siente Usted Ofendido?
¿Se siente usted ofendido, y si es así, por qué? ¿Es
eso algo bueno o malo? Lo más probable es que nadie diría
que es bueno, aunque algunos a veces podrían pensar que es justificable.
¿Es el sentirse ofendido constructivo, saludable o para ganancia
en alguna forma? Si usted se ofende, ¿le hace un bien a alguien – a
usted mismo, al ofensor, o a alguien más? ¿Qué efectos
tiene el estar ofendido si continúa así indefinidamente?
¿Tiene que Sentirse Ofendido Usted?
¿Se ofenden las personas porque sea algo inevitable que así suceda,
o es algo acerca de lo cual uno puede ejercitarse en escoger? ¿Puedo
escoger yo sentirme ofendido o no sentirme ofendido? Dios aconsejó a
Caín en contra de su actitud, ¿no es cierto?
Aunque usted podría haber oído decir que está mal
ofender a alguien sin causa, ¿ha considerado usted que sentirse
ofendido es igualmente malo?
¿A Dónde Conduce el Sentirse Ofendido?
Sentirse ofendido se identifica a menudo con pena o dolor – algo
que uno puede considerar socialmente, moralmente o espiritualmente legítimo.
Sin embargo, el sentirse ofendido conduce a actitudes ilegítimas y a estados emocionales de auto-compasión, resentimiento, amargura,
enojo, odio, falta de perdón, envidia y venganza. De allí,
uno puede ir más lejos hacia el robo, engaño, revancha,
violencia y asesinato, los cuales son a menudo e inevitablemente el resultado
final de estas pasiones si no se tratan, como fue el caso de Caín.
Enfrentémoslo – sentirnos ofendidos no nos lleva a nada
bueno:
“Y Caín dijo a su hermano Abel: vayamos al campo. Y aconteció que
cuando estaban en el campo, Caín se levantó contra su hermano
Abel y lo mató.” (Génesis 4:8 LBLA)
¿Por Qué Se Ofende Usted?
El orgullo y el egoísmo son los que más a menudo nos hacen
sentir ofendidos. Pero por la gracia de Dios, todos tenemos una imagen
de nosotros mismos que está egoístamente parcializada.
Prohibimos que cualquiera venga a tocar nuestro ego. Cuando esa prohibición
es violada o traspasada, nos ofendemos.
Hay muchas maneras en las que el orgullo puede hacer que nos ofendamos.
Por ejemplo, la competitividad resulta del orgullo, y aceptar que alguien
más esté por encima de nosotros, o en lugar de nosotros,
nos lleva a la envidia. ¿Qué es la envidia sino otra forma
de decir: “Me ofendes porque tú tienes algo que a mí me
falta o algo que yo quiero”?
¿Con quién está ofendido usted, de verdad? ¿No
es con Dios?
“Ningún hombre puede recibir nada a menos que le sea dado
del Cielo.” (Juan 3:27 RVR)
Una vez más, sentirse ofendido nace del orgullo, una expresión
de auto-justicia que es contraria a la soberanía de Dios y a Su
justicia.
Caín creyó que su sacrificio – sus buenas
obras – debían
ser aceptadas.
¿De Qué Se Ofende Usted? ¿Lo
Sabe Usted?
¿Puede justificarse o legitimarse en algún momento el
sentirse ofendido? ¿Es correcto, tal vez, ofenderse con tal que
lo malo que le hayan hecho a usted sea algo malo de verdad? Considere
esto: ¿Qué tal que usted por error pensó que algún
acto en contra suya fue malo o injusto? ¿Se ofendería usted
justificadamente antes de saber que el mal solamente fue percibido como
mal pero que no era la intención de la parte ofensora? Tal vez
sería demasiado tarde cambiar de opinión si usted averiguara
que su reacción inicial se basó en una percepción
falsa. ¿No podría haber causado daño usted con su
reacción para entonces, tal vez un daño que sería
difícil o hasta imposible de revertir o corregir? ¿Puede
usted ofender a alguien simplemente ofendiéndose usted sin causa?
Sé que a mí me ha pasado.
¿Qué si usted no sabía si un acto en contra suya
fue deliberadamente dañino o malintencionado o no, y usted se
reservó el juicio hasta verificar si la persona tenía el
propósito de dañarlo? (Reservarse el juicio es un indicador
de que sentirse ofendido es un acto o una reacción de la voluntad).
Al averiguar que la ofensa fue intencional, ¿estará bien
sentirse ofendido entonces?
¿Quizá uno debería considerar el dicho: “Dos
negativos no hacen un positivo”?
¿Puede ser en algún momento una buena elección
sentirse ofendido? Sentirse ofendido puede significar que usted podría
devolver el mismo tipo de mal que le hicieron a usted, percibido o de
otro modo, si de algún modo usted pudiera quedar a mano. Por lo
menos usted desearía quedar a mano si usted no pudiera realizar
un acto de venganza. Al ser incapaz de tomar venganza, usted podría
simplemente malhumorarse, creando una atmósfera desagradable para
todos los que le rodean. Sentirse ofendido es la sensación de
que su ofensor le debe algo a usted – por lo menos una disculpa,
si no más. Pero, aun si así fuera (y a menudo no es así),
está escrito:
“Amados, no os venguéis vosotros mismos, antes, dad lugar
a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza,
Yo pagaré, dice el Señor.” (Romanos 12:19 SSE)
A veces hay algún asunto donde se requiere que usted hable por
el bien de otros:
“Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada
cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.
Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo, ni
den oportunidad al diablo.” (Efesios 4:25-27 NBLH)
Recordando, sobre todo:
“Porque esto es loable, si alguno a causa de la conciencia delante
de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Porque ¿qué gloria
es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? Pero si
haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es
agradable delante de Dios.” (1 Pedro 2:19-20 RVG)
¿Qué Dice Jesús Sobre el
Sentirse Ofendido?
Jesús dice que el sentirse ofendido puede llevar a la traición
y al odio.
“Y entonces muchos se escandalizarán (se ofenderán);
y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.” (Mateo
24:10 RVG)
¿No son el deseo y la actitud tan malos como el acto?
“Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: 'No matarás'
y: 'Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte.'
Pero Yo les digo que todo aquél que esté enojado con su
hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: 'Insensato'
a su hermano, será culpable ante la corte suprema (el Sanedrín);
y cualquiera que diga: 'Idiota,' será merecedor del infierno de
fuego.” (Mateo 5:21-22 NBLH)
Jesús les dijo: “Y bienaventurado es el que no se escandaliza
de Mí.” (Mateo 11:6 NBLH)
Hay gente que se ha ofendido conmigo, en algunos casos porque les he
hecho algún daño, pero en la mayoría de los casos
porque les he hablado la verdad con franqueza acerca de ellos y eso nos
les ha gustado. Se han amargado y no me han perdonado, sin importar lo
que yo hiciera. Entonces se cumple el proverbio:
“El hermano ofendido es más difícil de ganar que
una ciudad fortificada, y las contiendas son como cerrojos de fortaleza.” (Proverbios
18:19 LBLA)
Al Ofenderse Uno Puede Contaminar y Destruir
El sentirse ofendido inmediatamente contamina la percepción.
Como a estas personas no les gustó la verdad que les hablé sobre
sí mismas, aunque les hablé con objetividad y deseo de
ayudarles, ellos asumieron que yo era aborrecible. Esto es común:
Cuando uno no está de acuerdo con algo, se tiene la inclinación
a culpar las cosas mismas y/o al mensajero. ¿No fue por eso que
los religiosos mataron a los profetas, luego al Hijo Mismo y luego a
aquellos que Él envía en Su Espíritu después,
hasta nuestros días?
“No como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y
por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las
de su hermano justas.” (1 Juan 3:12 LBLA)
Ofenderse es algo del maligno.
¿No es cierto que en lo que nos sentimos ofendidos ofendemos?
El llamado para un discípulo de Cristo es pasar por alto las ofensas.
El llamado es a perdonar, tolerar, comprender, mostrar misericordia,
dejar pasar la ofensa y buscar el camino correcto para todos los involucrados,
incluyendo y tal vez especialmente al ofensor.
Cristo Murió por los Ofensores
En vez de sentirse ofendido por nuestras ofensas, Jesucristo murió por
nosotros los ofensores.
1 Pedro 2:18-25 RVR
(18) Siervos, estad sujetos a vuestros amos con todo respeto, no sólo
a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables.
(19) Porque esto halla gracia, si por causa de la conciencia ante Dios,
alguno sobrelleva penalidades sufriendo injustamente.
(20) Pues ¿qué mérito hay, si cuando pecáis
y sois tratados con severidad lo soportáis con paciencia? Pero
si cuando hacéis lo bueno sufrís por ello y lo soportáis
con paciencia, esto halla gracia con Dios.
(21) Porque para este propósito habéis sido llamados, pues
también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo
para que sigáis Sus pisadas,
(22) el Cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en
Su boca;
(23) y Quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando
padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquél
que juzga con justicia;
(24) y Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre
la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque
por Sus heridas fuisteis sanados.
(25) Pues vosotros andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis
vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas.
Ofensa Justa
¿Qué hay del ofensor? ¿Está equivocado el
que ofende simplemente porque alguien se ofendió por lo que él
dijo o hizo? Aunque hay ofensores errados, con seguridad, uno que hable
la verdad en amor, lo cual es en Cristo, no debe tener miedo de ofender
ni de rendirse ante alguien que se hiere o se ofende por la verdad. Tampoco
debe tenerse lástima del que está en error ni sentirse
mal por el ofendido.
¿Debía disculparse Abel por sus obras aceptables delante
de Dios sólo porque eso ofendía a Caín, o debía
Abel abstenerse de sus obras para que Caín no se ofendiera?
Yo he visto a gente tratando de manifestar lo que ellos presumen que
es amor cristiano disculpándose o expresando pesar por haber ofendido
a alguien, aunque sin intención, al hablar la verdad. Pero ¿es
bueno eso? Una persona dijo que se sentía ofendida por lo que
yo le dije a ella, pero, luego de considerar, lo aceptó porque
ella sabía que yo tenía la razón. Para aceptar la
verdad se requiere de un proceso, y toma tiempo. Ella dice que si yo
me hubiese disculpado con ella, eso habría interferido con el
proceso de aceptar la verdad sobre sí misma. Aunque la verdad
puede doler, debe hablarse, aun si es como cuando un cirujano tiene que
aplicarle el bisturí a un paciente para arreglar su cuerpo.
Es necesario hablar la verdad, aun si resulta en ofensa. Si yo hago
tratos, me puedo encontrar con que inadvertidamente me estoy poniendo
del lado del que está en error y así pierdo la recompensa
y favor tanto del hombre como de Dios. Está escrito:
“El que reprende al hombre hallará después más
favor que el que lo lisonjea con la lengua.” (Proverbios 28:23
LBLA)
“Fieles son las heridas del amigo, pero engañosos los besos
del enemigo.” (Proverbios 27:6 LBLA)
Fácil de Ofender
Usted ha oído que alguien dice de otro: “Fulano de tal
se ofende con facilidad” (o “es tan delicado”). Pablo
habla de la gente que se ofende con facilidad, pero que ni siquiera vacilan
para ofender ellos. Vivimos días de gente orgullosa, obstinada,
egoísta, egocentrista, más que cuando Cristo vino la primera
vez. Pablo escribe:
“Pero los hombres malos e impostores irán de mal en peor,
engañando y siendo engañados.” (2 Timoteo 3:1-13
LBLA)
“Pero debes saber esto: que en los últimos días
vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán
amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos,
desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables,
calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores,
impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores
de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder;
a los tales evita.” (2 Timoteo 3:1-5 LBLA)
Ofenderse cuando lo corrigen a uno es rehusarse a reconocer lo correcto:
“El escarnecedor no ama al que lo reprende, ni se allegará a
los sabios.” (Proverbios 15:12 LBLA)
Caín no hizo caso de las advertencias de Dios.
¿Prosperan los Ofendidos?
Hay personas que se han ofendido por la verdad y ciertamente puede parecer
que prosperan, y lo logran en este mundo. Caín se sentía
ofendido, pero vean lo que él pudo lograr después de todo:
“Y salió Caín de la presencia del Señor,
y se estableció en la tierra de Nod, al oriente del Edén.
Y conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio
a luz a Enoc; y edificó una ciudad y la llamó Enoc, como
el nombre de su hijo.” (Génesis 4:16-17 LBLA)
¡Qué interesante! Caín prosperó, y Dios le
dio protección:
“Entonces el Señor le dijo: No será así;
pues cualquiera que mate a Caín, siete veces sufrirá venganza.
Y puso el Señor una señal sobre Caín, para que cualquiera
que lo hallase no lo matara.” (Génesis 4:15 LBLA)
¿Debe Uno Reprender o Reprobar por Sentirse
Ofendido?
Puede ser que alguien repruebe o reprenda porque se siente ofendido,
pero el hecho de que uno repruebe o reprenda no necesariamente significa
que se sienta ofendido. Reprobar las obras de las tinieblas y reprender
el pecado es una necesidad delante de Dios impuesta en aquellos a quienes Él
escoge para hablar. Pablo reprendió a Pedro, por ejemplo, no porque él
estuviera personalmente ofendido sino porque Pedro estaba mal y estaba
dando un mal ejemplo a todos. ¿Se ofendió Pedro cuando
Pablo lo reprendió en público? Aunque no sabemos la reacción
inicial de Pedro, más tarde él demostró en su carta
que no estaba ofendido, sino más bien que él tenía
a Pablo en alta estima:
“…como también nuestro amado hermano Pablo ha escrito,
de acuerdo a la sabiduría que le ha sido dada a él.” (2
Pedro 3:15 LBLA)
Ofenderse por Justicia
Lo que acabamos de describir de Pablo es un tipo de ofensa que no es
como el que hemos venido hablando hasta ahora, y la diferencia es totalmente
cuestión del espíritu del hombre y sus motivaciones. Esto
nos lleva a la siguiente pregunta:
¿Puede Dios sentirse ofendido? Sí, sí puede. ¿Debería
ofenderse Él? Claro que sí. Pero, como en todas las cosas,
existen la perspectiva y actitud del hombre, y la de Dios. Que Dios se
ofenda es muy diferente a que el hombre se ofenda, al igual que Su celo,
por dar un ejemplo. La Biblia dice que Dios es un Dios celoso. Esto no
significa que Él sea celoso en una manera tonta o egoísta.
Significa que Él no va a tolerar la adoración a otros dioses,
la cual nos destruye. Él es celoso por el bien nuestro así como
por el Suyo, mientras que los hombres son celosos sólo por ellos
mismos. Lo mismo aplica al entendimiento y caminos de Dios en todas las
cosas:
“Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros
caminos Mis caminos, dice el Señor. Como son más altos
los cielos que la tierra, así son Mis caminos más altos
que vuestros caminos, y Mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías
55:8-9 RVG)
¿Pueden ofenderse los hombres de Dios? Sí, sí pueden – justamente
si se identifican con Dios, pero injustamente si toman la ofensa como
algo personal. Eso aplica a todos los creyentes en Cristo.
Abel fue ofendido por su justicia:
“Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de
la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.” (Génesis
4:10 RVG)
¿Estaba clamando Abel en enemistad con su hermano? Yo no lo creo.
Es cierto que él fue tratado injustamente – él fue
brutal e injustamente violentado – pero Abel estaba clamando por
justicia, la justicia de Dios y no la revancha. Por eso fue que Dios
le escuchó, porque sabemos que Dios no oye las oraciones de los
pecadores.
Ahora, estamos hablando de vengar la sangre del hermano Abel. Dios está ofendido
por el desenfrenado derramamiento de sangre que ha hecho la simiente
de Caín, los que hablan sin entendimiento, que blasfeman con sus
opiniones y basura religiosa verbal, hablando mal de la simiente de Abel.
Nosotros estamos aquí como representantes de Dios para que conste
con claridad. Ahora le toca a Dios hablar. Si los hombres tienen algo
de sabiduría, si tienen algo de gracia, ellos guardarán
silencio para beneficio propio, o abrirán bien la boca, como suelen
hacerlo en su bruteza, y se destruirán a sí mismos. De
cualquier forma, Dios no se glorificaría ni sería vindicado.
Este es Su Día, un día terrible para los malvados, pero
un gran día para los justos.
Muy agradecido por saber y poder hablar estas cosas,
Víctor Hafichuk
Traducido al español por Edwin
Romero
Translated into Spanish by Edwin Romero
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